lunes, 17 de mayo de 2010

Aquellas fotos


Nosotros ya no somos los que fuimos,
los dos de aquellas fotos. No lo somos.
Si acaso alguna vez lo parecimos,
"alguna vez" quedó para nosotros.

No encajan los perfiles,
no se parecen siquiera nuestras sombras.
Si acaso alguna vez nos entendimos,
"alguna vez" quedó lejos de ahora.


No somos tú ni yo, si es que lo fuimos.
Ni rastro (¿lo soñé?) de aquel "nosotros".
Alguna vez, en sueños, me besaste.
Ayer también. Y hoy miro aquellas fotos.


sábado, 15 de mayo de 2010

lunes, 10 de mayo de 2010

La bola de madera, Pieza nº 5 de JIRONES


¿Por qué?
Todo este tiempo se lo habría estado preguntando, si tuviera vida.
Yo me lo pregunto por ella.

Estaba allí, en la estantería donde la colocaste cuando la salvaste de su abandono.

"¿Para qué la querrá?" Pensé. Ahora lo sé: para nada.


La abandonaste después, la dejaste en esa estantería tan desnuda.
Pero entonces, ¿por qué la recogiste? Fue un antojo.

Cambiaste el rumbo de su destino por un capricho momentáneo. Quizá estaba donde la encontraste porque era su camino, porque era donde debía estar para encontrarse con quien supiera cuidarla de verdad.

Donde la dejaste la encontré, y creí verme en ella. De repente sentí mucha pena y me emocioné, y como si de un gatito callejero se tratara, la cogí, la metí en mi bolso y me la traje. Creo que estoy perdiendo la cabeza...

De camino a casa le hablaba desde mi pensamiento, "ya pasó, ya pasó", mientras soportaba en mi hombro el quintal de su peso, que asumí como merecido castigo y penitencia, por haber dejado que me recogieras y me abandonaras.

Sentada en el Metro me preguntaba qué haría con ella, y me asusté al vislumbrar que quizá estaba haciendo lo mismo por lo que te culpo a ti. La tengo escondida en casa y pienso que descansa tranquila, que se cura de tu desplante y que su autoestima se recupera de tu golpe y de quién sabe cuántos más antes que el tuyo.

Sí, ya lo sé, debo estar perdiendo la cabeza.

miércoles, 28 de abril de 2010

Exterminio, Pieza nº 44 de JIRONES


Desde que no me besas no me encuentro.

A veces mi miran raro, ¿se me nota?
"Es que ya no me besa, mire usted".

Se me quejan los labios cada día,
y de protestas e insultos
me llenan el buzón,
que se desborda.

Me amenaza mi vientre, que ya no tiembla
cuando le hace el amor otro distinto.

¿Qué queréis que os diga? ¿Cómo?

De sindicato improvisa el corazón,
que a ultranza me defiende, por suerte mía.

En guerra abierta, sin tregua,
se me rebela, hostil, el cuerpo entero.

Campo triste de batalla
en carne viva,
todos contra todos,
muriéndose matando mis entrañas.

El enemigo tengo en casa propia.
Qué desorden, qué desastre, qué exterminio...

¡Bandera blanca! ¡Soltad las armas!
¡Dejad de arrinconarme, desleales!

Qué más quisiera yo que me besara...


sábado, 20 de marzo de 2010

Des-nudo


"Deja que te des-nude", dije bajito,
y me dejó jugar a desatarle un rato,
mientras se blindaba entero de alambre
y apretaba los dientes, temeroso.

Tiene un alambre de espino por corazón
y un ovillo enredado por cabeza.

El alambre, imagino, protege algo muy valioso.
Sólo puedo suponerlo, nunca lo vi, pero hay quien dice...

A veces creo que toqué algo que podría haber sido un corazón... y me consuelo. Quizás alguien con más tiempo que yo lo encuentre un día.

El ovillo es de cuerda, de color rojo,
y hace las veces de corazón, que está de baja.

Está el ovillo llenito de nudos de todo tipo y enmarañado.
Nudos nuevos que hacen montaña sobre nudos viejos,
tan viejos que parece que siempre estuvieron donde están ahora.

Muchos nudos y muy tensos; Y se entretiene,
cuidando de sus nudos como el que tiene una mascota,
disfrazando de trabajo los tic-tases que le suenan a "solo" en su cabeza.
("No estoy solo, ¿me oís? Tengo a mis nudos").

Alambre y ovillo están saturados de trabajo y explotados.
Se barrunta una huelga, se presiente.
O una revolución, o una dimisión en grupo, todos a una.

Su corazón ya se atreve a poco
y su cabeza prefiere no saber
(cierra los ojos y los aprieta fuerte, creyendo no ser visto,
y se tapa los oídos para no escuchar verdades ni preguntas
que no sabría cómo responder).

"Deja que te des-nude", dije bajito.
Y me dejó jugar a desatarle... sólo un rato.

domingo, 14 de febrero de 2010

Con los ojos clavados en el suelo



No quiero oir hablar de ti. No quiero verte
ni sentirte tirando de mi mano.
No quiero olerte en las almohadas, ni nombrarte.
No quiero soñar contigo, ni soñarnos.

Me niego a reconocerte en más personas
con cara de felices y ojos llenos.
Prefiero no encontrarte, ir caminando
con los ojos clavados en el suelo.

Te llamé una y otra vez... y no viniste.
Grité, por si no alcanzabas a escucharme
y encendí todas las luces de mi casa
para que no tardaras mucho en encontrarme.

Te disfracé en muñecos, maniquíes,
sólo por la ilusión... Fingir que estabas...
Fingí que me tirabas de la mano...
Fingí que me impregnabas las almohadas...

Ya no más, no quiero más, ya no te quiero.
Me cansé de esperarte en la ventana.
Ya lloré tu ausencia. Ya no finjo.
Ya me coloco en el centro de la cama.

Ahora ya no vengas, no me busques,
no te cuelgues de mi brazo, no me escribas.
Ahora soy yo la que no te quiere, ¿estás oyendo?
No intentes convencerme, no me sigas.

No me lo expliques, no quiero entenderte.
No me queda paciencia, no me alcanza.
La gasté toda tratando de encontrarte,
siempre buscándote por donde nunca estabas.

Como migas de pan, por no perderme,
dejé trocitos de mí por el camino.
Pero no tardaron mucho en devorarlos,
¿cómo vuelvo si no sé cómo he venido?

Apenas quedo yo como era antes,
con cara de feliz y ojos tan llenos.
Apenas quedo yo... y es culpa tuya.
Ya no vengas, AMOR. Ya no te quiero.

viernes, 12 de febrero de 2010

De piel adentro



Me da miedo decirlo y que no se entienda.
Gritarlo y que no se escuche.
Llorarlo y que no se seque.

Me da miedo.

Me da miedo soñarlo y que no pase.
Creerlo y que no exista.
Perderme y no encontrarme.


Hace tiempo que me siento un poco sola, de piel adentro.

He notado que mi risa viene de otro sitio, no sé de dónde, pero es distinta, como si no fuera mía, y a veces me da un poco de miedo que se desboque y se ponga a gritar una por una las verdades que me guardo, de piel adentro.

Desde hace varios días siento lágrimas que se agolpan, una a una en fila india, todas detrás de la primera, que no termina de decidirse y no se asoma.

No sé qué pasa, qué no pasa.

Sólo sé que, cada vez más a menudo, me siento un poco más sola, de piel adentro.

Me paro un rato cada día a mirarme el corazón, como en un experimento.
Se me arruga. Me da pánico aceptarlo, pero mengua, brilla menos.
Se está secando mi fértil y otrora vivo corazón, que de no amar como sabe, se desacostumbra y se anquilosa.

Así me extingo, me evaporo, me deshago y nadie sabe...
lo que duele vivir sola,
con un solo corazón,
de piel adentro.