lunes, 27 de julio de 2015

El premio más bonito del mundo



Hoy no me bajo de mi nube. Se me consienta. Sólo hoy. Hoy sigo sin creerme que todo lo que hemos vivido este mes, termina. Que paran los ensayos, que ya no habrá que preparar el escenario, ni calentar la voz, ni pegar saltos, ni cambiarle la letra a las canciones...

Hoy ya os echo de menos, porque sin vosotros no habría sido posible, porque habéis acariciado el texto, echado esfuerzo, horas, paciencia y ganas, y porque me habéis enseñado mucho más de lo que creéis.

Si tengo que ponerle un adjetivo a esta experiencia, ése es "imperfectible".

Ayer me dieron el premio a la mejor interpretación femenina del Festival Expreso en la Escuela de Creación Escénica por "Perfectibles". Aún no me lo creo (todavía lloro, no os creáis...). Decir que estoy FELIZ se queda corto.

Pero mi premio, el premio más bonito del mundo, es el mes que me habéis regalado de forma tan entregada, generosa y desinteresada, vosotros tres: Elena Cedillo, Fran Naranjo y Ángel Robledillo. Gracias por dejarme cumplir este sueño. Ahora habrá que ir a por el siguiente, ¿no?


Desde mi nube, también quiero decir que estoy enamorada de esta escuela, de sus directores, de su amor absoluto hacia la profesión, la enseñanza y, sobre todo, las personas, y que espero que me hagan y vean crecer muchos años más.

Y por último, no sé cómo agradeceros a vosotros, a los incondicionales, a los que me meta en la locura que me meta, venís a acompañarme, a animarme, a arroparme y a cuidarme como no sé si merezco. Me hacéis la vida más amable, y no sé si se puede hacer por alguien, algo más bonito que eso. ¡¡¡Os  quiero!!! "Como la mera al mero" :D

martes, 21 de julio de 2015

"Perfectibles"

¿Qué falta cuando se tiene todo? ¿Cuánto es suficiente? “Perfectibles” (capaces de perfeccionarse o ser perfeccionados) es un enredo de conflictos existenciales en plena “era de la abundancia”, una carrera hacia la autorrealización que se corre sin moverse del sitio en la que el amor se revela como piedra angular de una insatisfacción vital en la que cuesta no reconocerse.



¡Hola a todos!

Mañana estreno locura (una de ésas que le dan sentido a la vida, si no, de qué...).

Y es que ese textito que escribí hace unos meses y que empezó siendo un microteatro y terminó durando media hora con tres actos... ve mañana la luz, de la mano de Elena Cedillo, Fran Naranjo, y servidora, acogida por el Festival Expreso que organiza la Escuela de Creación Escénica.

Tengo tanto lío que no siento los nervios. Sólo el agradecimiento de unos fantásticos compañeros con mucho amor al arte (y menos mal...), y una maravillosa escuela en la que todo lo cocinan con mucho corazón.

Mañana me estreno en muchas cosas.

Y ojalá me queden millones de cosas es las que estrenarme, porque de eso es de lo que me voy a acordar  "cuando sea una ancianita, con su garrotita... y su Tena Lady... y su Kukident". Y si no, me lo recordáis vosotros. :p

Si os dejáis pillar desprevenidos, estaremos encantados de sorprenderos.

Más info aquí:"Perfectibles" en el Festival Expreso

PD: Debo un post a Latinoamérica, que os lo habéis ganado estas últimas semanas. :)

domingo, 28 de junio de 2015

"Tenemos miedo" en YouTube

Nuevo vídeo en el canal!

"Tenemos miedo" en la "Fiesta de pijamas"
(18 de octubre de 2014 en la Sala Arte&Desmayo).

Espero que os guste, amores!!

Pincha aquí para ver el vídeo



sábado, 7 de marzo de 2015

Páralo.

Pusieron el mundo a nuestros pies, sí, a golpe de mercadillo. Y le cogimos el gusto.

Nos vendieron el éxito.

Y lo compramos. Nos vendieron las cuentas bancarias, la lista de Forbes, los horarios, la productividad, los beneficios que son siempre de otros, los “megusta”, los focos, los flashes y los fans, las carreras que se estudian sin haberlas elegido, los trabajos de los que saldríamos corriendo si no hubiera que hacer horas extras para pagar la casa (porque nos vendieron que no es suficiente vivir en una, hay que comprarla y que así puedan llamarnos “propietarios”); las competiciones y los pódiums, las marchas al galope hacia no se sabe dónde, las prisas por llegar allí de donde nadie ha vuelto. Vivo.

Nos vendieron la religión

y la compramos. Nos vendieron los pecados y los mandamientos, el castigo y el miedo, el cielo y el infierno, el “obedece y pórtate bien” (o sea, como yo te diga), los intermediarios de lo infinito, la represión de los instintos naturales (y con esto compramos las frustraciones, los traumas, las inseguridades, las neurosis, y medio millar de “-patías” que iban en el lote). Amén.

Nos vendieron la belleza a medida,

y compramos todas y cada una de las formas de medir la belleza: los centímetros, las tallas, las arrugas, las canas, los “así quién te va a querer”, y los “ni se te ocurra preguntarte si te quieres tú, siquiera un poco”. El espejo en los otros, los manuales que dicen cómo es lo perfecto (porque sólo perfectos empezamos a ser suficientes), las adicciones a cualquier excusa para no merecer lo que queremos, la ansiedad, la estima de lo ajeno y el valor de lo visible. Porque lo demás, a quién le importa…

Nos vendieron el tiempo,

y en 2x1 compramos el pasado y el futuro. Compramos los segundos y los relojes, el “es la hora, toca ya”, y el “no, no toca todavía, espérate”. Compramos el esfuerzo, el sacrificio, el “mañana, al fin, será otro día”, y el “tú sigue luchando”, el buscar, el perseguir, las metas, los finales y el “ya queda menos”, las lágrimas, el sudor, la sangre, la palabra “tarde” y todas, absolutamente todas las preguntas que terminamos respondiendo (sobre todo por darnos una tregua) “ya verás cómo al final vale la pena”.

Nos vendieron el amor…

y ¡lo compramos! ¡Compramos el amor, he dicho! ¿¿No es de locos?? Compramos al de enfrente, la dependencia, el apego, la inseguridad, los celos, la posesión, el chantaje emocional, el “sin ti muero” y el “yo sin ti no soy”, el reproche, la guerra y su “todo vale”, la inmadurez, la resistencia, la falta de aceptación de realidades, y todas aquellas cosas que dejan de ser amor cuando se compran, y cuando no empiezan por uno mismo.

Y comprando todo el lote, te llevabas el regalo. Adivina: la FELICIDAD.

Como si nos la tuvieran que dar o hubiera que ganarla, como si no la lleváramos ya dentro cada uno, como si la tuya no fuera un poco la mía y viceversa.

Como si después de comprar todas esas cosas, quedara alguien en su sano juicio para ser feliz…

Pues allá que fuimos con todo el equipo, e hicimos cola para comprárnoslo todo, como si no fuera a quedar nada al día siguiente. Y si para comprarlo tuvimos que vendernos, eso hicimos: Vendimos la sonrisa, el silencio y la palabra, los vítores, la opinión, los votos y los sueños. Y vendimos el cuerpo, vendimos el alma, cabeza y corazón. Vendimos todas las verdades. Y cuando no llegaron los ahorros, nos hipotecamos, y vivimos desde entonces pagando a plazos una escritura de compraventa de felicidad con intereses, junto con las tarifas del psiquiatra o de cualquier terapeuta que por un módico precio nos confirme lo que de un tiempo a esta parte andábamos sospechando: 

“ESTAMOS EQUIVOCADOS. NOS ENGAÑARON. LA VIDA ES OTRA COSA”.

Deja de venderte. Deja de comprarte. Ha llegado el momento de hacer algo con todo este timo.

Páralo.

Párate.

Para ti, la vida.





viernes, 27 de febrero de 2015

Hasta que tu personaje se haga niebla

Reflexión reflexiva (que refleja o reflecta) sobre las personas humanas (exclúyase una parte) y sus propias proyecciones sobre sí mismos.

(La chulada de gemelos es de gemelosmania.com, por cierto!)

                               ...

Pensé que estabas hablando conmigo,
pero sólo te estabas respondiendo.

Cuarenta cuarenta. Iguales. Miro y aplaudo.
Y callo el “bravo” porque algo me dice
que no viene al caso y estará mal visto,
que me mirará la gente y …no,
aquí el prota eres tú.
(O tú. Ambos, quizás).

Silenciaré por un tiempo las alarmas,
los timbres que me contaban que estabas.
Pensando en mí.

Hasta que tu personaje se haga niebla
y seas entonces nada
que en nada se sostenga;
que cuando alguien me pregunte, pueda decir
"no sé a quién te refieres,
de quién estás hablando,
no creo que pueda decir que le conozca”.

Hasta que seas muy nada, y a nada sepas,
(como si hubiera sabido a qué sabías).

Y mientras callo el “bravo” y te haces niebla
me pregunto
qué habrías dado por parecértele un poco,
por tener sus agallas, su no-miedo,
su verdad, su valor y su discurso.
Por habértelo creído, qué habrías pagado.

¿A quién se aplaude cuando alguien aplaude?
¿Al actor o al personaje? ¿En qué medida?

Al que arranca los vítores, los aplausos
hasta que las manos empiezan a doler
y no compensa, ya, seguir aplaudiendo;
Entonces la gente se pone los abrigos,
vuelve a sus casas,
y a nadie le importa que te hayan faltado,
que necesites más,
dejarte a medias…

Mientras tu personaje se hace niebla,
y tú haces nada, 
voy recogiendo el abrigo.
Se ha hecho tarde.

“¡Bravo! ¡Bravo!”, callo sin parar.
Os dejo solos.



domingo, 8 de febrero de 2015

Poema a mi felpudo.

Este poema va de mi felpudo,
experto en bienvenirte,
y de este timbre
que no da tiempo a tocar antes de abrirte
la puerta sobre la que también va este poema;
 
El mismo que va de añadirle al “Anda, pasa”
“Negociemos qué nos rompemos esta vez”.
 
Este poema va de persianas bajadas
para que nadie nos cuente las horas
ni dejar pasar la luz que nos alumbre
tamaña insensatez.
 
Pero, por si no está quedando claro, te diré
que este poema va, por encima de todo, de reírse,
de mirarse y callarse lo mejor,
de sudar y reírse de nuevo mientras nos contamos
las mentiras de siempre de otra manera
sin dejar de reírnos,
tan conscientes
que deja de ser locura, mala idea,
que deja de ser pecado ni castigo,
que si existiera, lo llamáramos destino.
 
Porque este poema va…
Pero sobre todo, vuelve.
 
Así, en imperativo.
 
(Y nos reímos.)
 
 
 
 

jueves, 16 de octubre de 2014

¡¡Fiesta de pijamas!!


¡Cuélate en mi cuarto!
 
Reserva de entradas en el correo artedesmayo@gmail.com o llamando al 91 469 26 34.