martes, 6 de agosto de 2013

Qué estarás mirando


Dentro aquí, meciéndome,
yendo y viniendo,
sin más quehacer que imaginarte ahora,
te imagino.

Imagino las sombras de tus sombras
vistiendo otras paredes,
tu cabeza moldeando generosa
otras almohadas,
tu espejo reflejando
cómo voy a saber lo que refleja,
lo que estarás mirando,
cómo voy a saberlo desde aquí,
desde esta jaula con la puerta abierta
que es tu ausencia,
cómo podría siquiera imaginarlo.

Yo, aquí, pensando qué estarás mirando
y tú,
y tú tan lejos…


lunes, 5 de agosto de 2013

El gato en la cuneta


Como el gato en la cuneta
o el erizo
o el corzo
o el conejo
o la paloma.

Como sus cuerpos inertes,
abandonados,
solos,
en un lado de la carretera.

Como los restos a los que nadie atiende,
que nadie recoge,
ni echa en falta,
ni reza,
ni homenajea.

Como la carne que vivió y ya no,
los ojos que vieron un mundo que ya no,
la prueba terminante de lo que fue y ya no
que a mí me encoge el alma
y me destroza,
porque a nadie le importa.

domingo, 4 de agosto de 2013

Vete aquí


Vete aquí teñido en estas tintas
del caudaloso y vano río de mi pluma,
confundido con otros,
con todos los mortales
que no le hacen a tu nombre justicia.

Vete y reconócete, esculpido en letras,
tan negro todo, sobre fondo blanco,

despojado el color de los matices,
diciendo tanto nada las palabras.

Vete aquí y ódiame en esta venganza
por traducirte a versos,
banalizado en versos que no valen,
que importarán igual de poco o nada
que lo que importaremos nosotros,
todos,
el día siguiente al último día.

sábado, 3 de agosto de 2013

Sin dramas


Quiero contarte, amor,
que hoy amanece un cielo diferente,
totalmente despejado, sin una nube.

Hoy, amor, más que ningún día,
la Tierra está suspendida y no se mueve,
como la sábana del otro lado de la cama
que permanece yerma,
deshabitada,
quieta,

 esperando contrariada y servicial
que vuelvas para abrigarte
y ver cómo me abrigas,
y me columpias,
y haces que me quieres.

Quiero contarte sin dramas
que te extraño,
cuánto extraño tus migajas,
el espejo en tus ojos,
la feliz sonrisa,
el roce de tu oreja
con mi brazo
en el abrazo mudo,
demoledor,
tu mano en mi barbilla,
la mirada colmada,
las moléculas chocando alrededor,
los bailes prohibidos,
el eco eterno de las carcajadas,
saber que estás,
barrer el suelo con tu cuerpo
y con mi cuerpo
juntos,
dormir contigo.

El dolor de quererte extraño,
amor.

Y herida de rodillas,
de la mano de nadie,
ahora que ya no empujas mi columpio
y no tengo miedo
porque la Tierra se ha solidarizado conmigo
y hoy no gira,
entiendo que es inútil
extrañarte,
pensarte,
olvidarte,
soñarte,
recordarte,
amarte,
odiarte,
escribirte, siquiera,
sin dramas de por medio.

Lo siento.
No me sale.

martes, 30 de julio de 2013

La transparente


Luna en cuarto menguante,
creciente mi cordura,
noche sin nana.

Escucho muy alto tu silencio.
No estás.

O soy yo quien no estoy
cuando no está mi cuerpo,
la transparente.

Muchas gracias por venir,
aunque me vaya.

domingo, 28 de julio de 2013

El abrazo nudo




Nunca,
jamás,
te ataría.
Nunca jamás.

Mataría,
sin embargo,
por ser la única mujer a la que abrazas
cuando duermes -conmigo-.

miércoles, 10 de julio de 2013

Gravedad

Los recuerdos no nos sobreviven.

Se irán con nosotros, aunque nos hayamos creído dioses dándoles vida propia.

Se esfumarán, como si nunca hubieran existido.

Importantes o no, se desvanecerán todos a una, y ya nadie sabrá, a nadie conmoverán, no importarán ya nunca.

¿Alguien sabe si hay gravedad después de la muerte?

("Paranoia paranoide", Sarita, como si te estuviera oyendo…)




Albacea soy de mis recuerdos.

Custodio, vigilo y velo
las pruebas que te declaran culpable
de haberte importado algo,
alguna vez.

Lástima que sean huérfanas de padre,
que nadie vaya a reclamarlas
cuando yo falte,
y que, tristemente, sólo se sostengan
porque entre los que fuimos tú y yo
la gravedad no existe...