viernes, 20 de abril de 2012

Todo cambia


Todo llega.
Todo pasa.
Todo cambia.

Llegar llega.
Llega siempre.
Y suele hacerlo a destiempo,
pronto o tarde,
por sorpresa.
Te coge desprevenido
y se hace raro.

No es como te lo esperabas:
es más
o es menos.

Llega,
pero te das cuenta cuando pasa.

Pasa (ocurre)
y también pasa
(porque vuela).

Y tampoco dura lo que esperaste
(es más,
o es menos)

Luego cambia.
Siempre cambia.
Como todo
y como todos.

Cambian los sentimientos,
y el percibir de los sentidos.
Se transforman las distancias.
El tocar se vuelve extraño.
Se van las ganas.
Los recuerdos cambian los matices.
(Ya se dicen los ojos cosas distintas.)

Todo cambia,
como cambian los actores.
Porque una obra de teatro
representada cien veces
son cien obras diferentes.

Porque cambiamos.

Y se escapa un suspiro de “no entender”
ni ya se intenta.

Porque se aprende
(que pasó)
y nos proponemos
vivir cuando esté pasando
la próxima vez que llegue.

(Y vivir mientras, también,
porque es cuando más lo esperas,
cuando más tarda.)

martes, 17 de abril de 2012

Evitémonos


Evitémonos.

Es una propuesta simple,
o lo parece.

Evitémonos por siempre.

Como tú ya estás haciendo,
pero no solo.

Hagámoslo juntos esta vez,
como en un pacto.

Evitémonos los dos, sin que se note.

Presumamos de haber sido
los que dejaron volar a las perdices,
viendo cómo se escapaban
sin hablar.

Evitemos la última mirada,
buscarnos con las manos,
sonreírnos.

Evitémonos por ley. Sin despedidas.

Incineremos las letras, los recuerdos,
y lancemos al aire sus cenizas
un día de lluvia con viento
para no tener un sitio al que volver.

Evitémonos juntos, por separado.

Y si coincidimos algún día,
en otra vida, o más probable, en el infierno,
reconozcamos ser un par de extraños
o aún mejor,
finjamos que somos dos
que se desprecian.

lunes, 16 de abril de 2012

Se nos fue


Se nos fue.
Se nos ha ido.

Se rompió.

Ya no está más.
Ya no respira.

Se nos fue y nos dejó solos
y este frío.

Ya pasó.
Ya nos pasó.

Se nos ha ido.

No prestamos atención.

Dejamos que se escapara
y se escapó.

Ya no nos encontramos
ni de frente.

Le retamos a marcharse...
y se nos fue.

lunes, 9 de abril de 2012

Si no existieran las palabras


Si no existieran las palabras
no encontrarían sitio las promesas,
ni los propósitos de enmienda
escritos en papel manchado.

Si no existieran las palabras
tampoco existirían los “te quiero”
ni los “lo siento”.

Si no existieran las palabras
nos obligarían los hechos
y los actos.

Abrazaríamos más,
besaríamos más,
cuidaríamos más
ganaríamos más tiempo
y perderíamos menos
de todo, en general.

Si no existieran las palabras
tampoco existirían las mentiras,
ni las excusas,
ni los discursos vacíos.

Habría que llenarlos con cuidado,
con respeto,
con cariño.

Si no existieran las palabras,
el silencio me habría contado lo que ahora cuenta
tiempo atrás.

miércoles, 4 de abril de 2012

A dos ruedas

 
Jirón a la carta para uno de mis frikijirones favoritos.

Gracias David, espero que te guste.

;D



Todo marchó sobre ruedas,
mientras ellas fueron cuatro
y nosotros dos.

Yo caminaba a tu lado,
midiendo el paso,
Tú me mirabas segura,
sonriente.

Éramos un buen equipo,
un tándem casi perfecto,
tú en tu bici con ruedines
y yo a pie,
muy cerca siempre,
compartiendo caminos y paisajes,
risas, abrazos y besos,
cuando me decías “te quiero”
con el pulgar
haciendo sonar el timbre
y sonreías.

Todo marchó sobre ruedas,
mientras ellas fueron cuatro
y nosotros dos.

Fue quitarte las traseras,
y me miraste asustada
presa de la gravedad que te empujaba,
cogiendo velocidad como ninguna,
bala sin frenos.

Y a dos ruedas, calle abajo,
viendo achicarse tu espalda,
muriendo el sonar del timbre
para siempre,
te perdí.

lunes, 2 de abril de 2012

Carta al mundo de una extraña


Abuela, cómo quieres que te explique que la valentía que tuvo el yayo tantas veces para luchar por aquello que quería, ahora se ha convertido en puro miedo y cobardía, que aquí se defiende antes el orgullo propio que la justicia.


Que no sabemos cultivar tomates, ni arar los campos, ni improvisar cabañas en el bosque, pero nos creemos mucho más listos porque hemos aprendido bien a engañar sin que se note.

Cómo te explico, mamá querida, que nosotros que tenemos la libertad que vosotros no tuvisteis, elegimos lo fácil, lo rápido y lo caduco. Que teniendo la suerte de que nos enseñarais a escribir, apenas leemos, y que cuando una cosa se nos rompe, buscamos otra parecida porque ni se nos pasa por la cabeza la idea (y menos las ganas) de que podemos arreglarla con cariño.

Cómo explicaros a todos los que tuvisteis sesión golfa en mi cuarto, que apenas tres entre vosotros reconocerías mis manos entre cientos, y sólo un par sabéis quién soy. Que ni os imagináis lo lejos que me sentí de casi todos, aunque a todos os di todo lo que tuve.

Cómo explicarte a ti, que aún no estás en este mundo y probablemente nunca estés, que no quiero traerte sin un padre, y con un padre cualquiera mucho menos, lo cual reduce remotamente tus posibilidades de nacer. Y sinceramente, hijo, sinceramente… no deseo este mundo para ti.

Y no penséis ninguno que me rindo, ni me acomodo ni me resigno. Yo soy feliz por defecto y con esa suerte me conformo. Y elijo vivir mi vida como la vivo, sin arrepentirme nunca de lo que hago, porque siempre, sin excepción, hago todo lo que siento, aunque me equivoque muchas veces.

Vivir como yo vivo, en mi opinión, no es ejemplar, ni criticable tampoco.

Simplemente elijo vivir la vida que me toca,
y dejo que me toque mucho,
todo el tiempo,
porque prefiero morirme desgastada.

domingo, 1 de abril de 2012

Luna (pieza nº 36 de JIRONES)



Que me sorprenda la luna.

Que te sorprenda.

Que no nos pase desapercibido su brillo,
sus manchas, su canción de cuna.

Que sigamos buscando en el mar su reflejo.

Que nunca la miremos de reojo, siempre de frente.

Que no se nos olvide.

Que no pensemos que estará siempre donde está ahora.

Que no se nos escapen las fuerzas.

Que no perdamos la ilusión.

Que me sorprenda la luna,
cada noche,
plantada en mi cabeza.



Dibujo de Celia Muñoz Carbó