sábado, 12 de mayo de 2012

Los días que no estás


Los días que no estás
son inservibles
porque no te los puedo regalar.

No tardes mucho en volver y
desenvolverme.


Me he vestido con un lazo
sin nudo
para ti.

jueves, 10 de mayo de 2012

Enamorémonos


Enamorémonos
como dos locos
de ligeras espaldas
que arrojan su pasado
río adentro.


Como dos niños
que se desprenden,
desaprenden,
y empiezan a descubrir
por vez primera.

Enamorémonos
como en la vida,
sin miedos,
sin pronósticos,
sin metas,
como no fueron
las veces anteriores.

Enamorémonos,
no lo pensemos,
como chiquillos
jugando a no saber,
queriendo sólo.

(Elijamos no creer
que hay imposibles.)

Enamorémonos
del todo y sin remedio.
Llenemos de sentido
estas dos vidas.

Enamorémonos...
como dos locos.
Hagamos del amor
nuestra salida.

lunes, 7 de mayo de 2012

"El pingüino" (presentación Sintigo)


Comparto con vosotros uno de los momentos más divertidos
de la presentación de Sintigo,
con la actuación estelar del famoso Martín.
¡Cómo nos lo pasamos!
 Y es que mis recitales de poesía nunca son lo que te esperas.
 A ver si te animas y no te pierdes el siguiente.
 ¡Abrazos pingüineros!


domingo, 6 de mayo de 2012

Palomitas


Palomitas.
Y ver pasar la vida alrededor.

Un sofá con letrero de “cerrado”
que pide peso
cuando no hay quien pida paso
en esta casa.


La lluvia llama a cristales
que separan
un gato de una paloma
en la edad del pavo
(piensa
que ganó un admirador
y pestañea).

Una pila de libros
se hacen el amor
sobre la mesa,
como lo hubiera hecho yo
de haber podido.

Y un reloj
que puso todo en su sitio
(que ha ganado)
lo celebra
dando las doce
cuando son las tres.

La vida
en forma de polvo
se posa sobre los muebles.

Las páginas que paso
ya no hacen ruido
y ahora el mundo es
sinsentido mundanal
(o puro miedo).

Se quedan los sueños
sólo(s)
para las noches,
y un montón de nada
flota
en mi sofá.

viernes, 4 de mayo de 2012

Peluchito de mamá


Peluchito de mamá,
quisiera haberte parido.

Haberlo hecho en una cáscara de huevo,
y verte romper,
y ser tu impronta,
tu primera impresión
de este mundo loco.

Me maúllas, ronroneas.
Sostienes el rabo recto,
tan orgullosa. (Me imitas.
Todo se pega.)

Pides mimos
sólo cuando se te antoja,
igual que los das
y me regalas besos,
con esa áspera lengua
tan distinta de la mía,
y te restriegas.

A veces ladras,
como ves que ladro yo
(nuestro lado más perro)
y enseñas el colmillo.

Pero vienes siempre
a dormir conmigo.
Siempre a darme calor.
Y me esperas para desayunar
todos los días
(pero nunca me despiertas,
por más hambrienta que estés).

Peluchito de mamá,
ovillito mío,
no quiero sobrevivirte
ni que tú me sobrevivas.

Quiero peinarte el pelo
(rubio-rosa)
que no hayas abandonado
por la casa,
marcando territorio,
y jugar contigo al escondite;
tirarte gomas del pelo
y que bailemos.

Que nos pille abrazadas
el próximo big-bang
para no sobrevivirte
ni que tú me sobrevivas
e irnos juntas.

A cuatro patas
y a dos.

Perras felices.

jueves, 3 de mayo de 2012

Let´s play dirty like we used to

Con algo de pudor, pero sin pedir permiso, comparto esta pieza bastante influenciada por lo que estoy leyendo en este momento.

¿Demasiado dura? ¿Demasiado fuerte?
Comentad qué os parece si os apetece.


Juguemos sucio
como solíamos hacerlo.

Ven y regálame tu cuerpo
sin envolturas.
Y pídeme lo que quieras
por un rato.

Sube y no escatimes,
no midas fuerzas
ni mires el reloj.
Recuérdame otra vez
lo que me quitas.

Vuelve a darme
lo que casi ninguno
ha conseguido.

Confiesa que así, sólo yo,
y dime “puta” y átame las manos
y págame quedándote a dormir.

(Interpretemos.
Que sólo se hablen las manos,
que no se dicen mentiras.)

Luego vete.
Esfúmate en la mañana,
cabalga lejos.

Desaparece y volvámonos a odiar
tan bien (también) como solíamos hacerlo,
como solemos,
como la segunda cosa
que se nos da mejor hacer
a los dos juntos.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Tienen razón


Tienen razón: no debería pensarte.
Me dicen que me distraiga,
que busque pasatiempos
o un nuevo hobby.
Y yo, bastante tengo
con buscar tras de los muebles
la pieza que no encontré
de nuestro puzzle
y armando el rompecabezas
de esta historia.

Tienen razón: mejor sería olvidarte.
Dicen todos que borre los recuerdos.
Qué saben ellos
si con tinta indeleble los forjaste
o si les coloco encima
papel cebolla
para que se conserven aún mejor.

Tienen razón: no tengo que extrañarte.
Dicen que no hay que echar de menos
a quien sobra,
pero a mí no me salen las cuentas
si no estás,
y “extraño” justamente me parece
todo aquello que no es tuyo,
por el contrario.

Tienen razón.
Siempre la tuvieron.
Todos y cada uno.
Desde el principio.

Lo que no entienden
es que yo amo por instinto,
por puro instinto animal.

Pedid razones a un lobo,
a ver qué os dice.