miércoles, 18 de enero de 2017

Quiero aprender de ti

Quiero aprender de ti,
de tus envites,
de tu no-corazón,
de tu no-pena,
de tu definición de amor,
de tus insomnios,
de tu falta de piedad,
de tu bravura.

Quiero aprender de tus antecedentes,
de tu niño triste,
de tu estoica sombra,
de lo que el espejo te devuelve,
de tu saco roto,
de tu presunción de culpabilidad.

Quiero aprender del látigo en tus ojos,
de las espinas que crecen en tus dedos, 
de tu espalda-pared,
de tu silencio, 
             que nunca es otra cosa que silencio;

aprender de las siete veces siete diferencias
entre tú y quien eres,
del hambre insaciable que habita en tus colmillos,
de las victorias que empatan con tus guerras,
de por qué sigues haciendo que sonríes.

Quiero aprender de todo lo que aplaudes,
de tu carnaval en soledad,
de tu bandera de calavera blanca sobre fondo blanco,
de tu pesadilla recurrente;

saber qué piensas si miras las estrellas,
si crees en algún dios,
si, por error, dijiste una verdad alguna vez,
si hubo alguien capaz de darse cuenta,
si se te pasa, siquiera fugazmente, por la cabeza
que este terrible poema, habla de ti.

Haría lo que fuera por saber
con qué soñabas
cuando aún pensabas que todo era posible,
dónde te cabe todo ese vacío,
cómo empezó la gota que ahora te inunda,
de qué te acusaba el monstruo desde el armario,
qué respondías tú;

saber a quién llamaste cuando murió tu abuelo,
la historia de tu capa,
si guardas aquella foto, dónde,
qué no le cuentas a nadie,
contra quién te desnudas y te vuelves frágil,
cuándo lloraste por última vez.

Entender, en resumidas cuentas,
qué te hizo,
qué cosa te hizo así,
en qué momento exacto rompiste a ser quien eres,
por qué diablos dejaste que pasara.

Saber si tú también te lo preguntas,
qué habrías hecho, de poder cambiarlo.

Quiero aprender de ti cómo ser tú
para no serlo nunca.

Que no pudiera salvarte no significa
que no esté a tiempo de salvarme yo.



Fotografía de  Simson Petrol

jueves, 29 de diciembre de 2016

"Apaga y vete tú" ya en librerías



Que los sueños se cumplen. Que sí.
"Apaga y vete tú" ya está dando color a las principales librerías de España,
de la mano de Frida Ediciones
.
Ufff, qué locura, ¿no?

Os dejo por aquí varios enlaces donde podréis encontrarlo, y un montón de cariñosas "gracias" 
en formato abrazo.

La vida es rosa.
¡Felicidad!




miércoles, 23 de noviembre de 2016

"Apaga y vete tú"

¡Aquí está!

Por fin puedo daros la noticia.

En menos de una semana saldrá a la venta mi tercer poemario, "Apaga y vete tú", publicado con mucho cariño y un trabajazo increíble por Frida Ediciones (menudo equipazo más grande, señores...).

La portada y las ilustraciones interiores son obra y gracia del artistazo Fermín Urdánoz. (Es un auténtico genio... ¡Gracias, Universo!)

¡No sabéis lo feliz, orgullosa, emocionada y nerviosa que estoy!

A partir del 30 de noviembre en El Corte Inglés, Fnac y Casa del Libro.

Gracias a todos por el apoyo, os llevo en mi afortunado corazón.

Nos vemos en los bares, en los teatros... y en las librerías!!

Besazos, amores!

jueves, 27 de octubre de 2016

Es una suerte

Es una suerte que llegue un momento de tu vida, da igual la edad que tengas, en que te hagas preguntas, y desde lo más profundo de tu ser, quieras saber.

Es una suerte (repito, es importante), que te preguntes quién eres, qué cosa, si eres más de lo que te enseñaron, si tienes algo que decir.

Suerte es pararte, frenar en seco, poner todas las cartas sobre la mesa sin joker; mirarte en el espejo y enfrentarte a ti, a lo que eres, a tus virtudes, a todos tus defectos, a  todo lo que puedes llegar a ser sólo con soltar lastre.

Es una suerte llegar a ese momento que marca un antes y un después en tu vida, en tu crecimiento personal,en tu compromiso para contigo mismo.

Es una suerte poder con todo eso, con todo tú, con toda tu basura y por encima de todo, con todo lo que brilla en ti, todo aquello de lo que eres capaz.

La vida está esperando ese momento (ésa es la clave): que te aceptes y te quieras, sólo eso, y que entiendas que te espera un largo camino de trabajo, de aprender a quererte mejor para abrirte un nuevo mundo de oportunidades.

En ese momento, cuando sabes quién eres, lo que eres,  lo que puedes llegar a ser, eres capaz  de  ver lo que otros han visto antes que tú; puedes apreciar a los que te quieren por tu esencia, los que saben de lo bueno y también de lo malo. Esa conexión tan íntima, que "es" porque tenía que ser y que está mas allá de las circunstancias. Eso, amigos, que no tiene precio.

Porque lo que tenemos vale infinitamente más que lo que nos falta, y si aún no lo ves, quizá tengas que volver a leer este texto desde el principio, porque lo veas o no, tú también lo tienes.

Hoy me siento afortunada, hoy la vida me sonríe por compartir lo que soy con personitas que se atreven a compartir lo que son.Y ¿sabes una cosa? Que creo (perdóname si me equivoco o si no me explico) que el amor es esto.

Que no se nos olvide.



martes, 4 de octubre de 2016

Invencibles

Con los años he aprendido que el amor no es una guerra, ni una sola batalla, por inofensiva que parezca; que el amor no es un juego que uno gana para que otro pierda.

Con los años he aprendido que algunas veces malgastamos nuestro tiempo en desconocernos a la perfección, atreviéndonos sólo a compartir nuestro lado oscuro mientras nos reservamos toda la generosidad de la que somos capaces, todo lo bueno, lo vivo, lo que brilla.

Con los años he aprendido que las personas que se quieren bien hacen equipo, que miran juntas la vida desde un espacio común de intimidad compartida, de complicidad, respeto y confianza, donde ninguno necesita defenderse porque el de enfrente no es el enemigo, donde se gana más dando que robando, donde el otro te importa con la misma compasión con la que te importas tú. Un lugar seguro en el que, juntos, se saben invencibles.

Con los años he aprendido que no todos somos siempre capaces de entenderlo ni de sentirlo así, que algunas veces nuestras heridas y barros nos impiden rendirnos, abrirnos en un abrazo desinteresado que no sea moneda de cambio, punto directo al marcador.

Con los años he aprendido que nunca se deja de aprender, que todos estamos en lo mismo, en el mismo camino, en el de aprender a amar bonito y a dejarse amar de igual manera; a perder el miedo, enterrar el sarcasmo, la ironía, dejar de planear los siguientes movimientos, tirar los dados pero a la basura, no al tablero. Dejar el pulso y aprovechar la postura para acariciarse las manos mirándose a los ojos.

Con los años he aprendido y aún sigo aprendiendo a perdonar y perdonarme, a aceptar, a entender que en realidad nunca fallamos, que nos equivocamos porque tuvimos que hacerlo, que estar en paz es saber que no tienes nada que perder cuando amas tan de verdad que lo que te hace feliz es regalar, que lo que das es limpio cuando te nace de dentro, por encima de toda razón e incluso contra tu propia voluntad.

Y esto que he aprendido todos estos años es lo que quisiera compartir contigo, lo único que está en mi mano, en ésta que ahora te tiendo palma arriba, la misma en la que he escrito, desde la punta de mis dedos hasta mi pecho, una fiesta de letras que silban “Ven, da el paso. Ríndete y ven. Hoy, dentro de diez años o en la próxima vida. Da igual, no hay prisa. Ven cuando te decidas o te sientas libre. Deja que te enseñe de qué hablo desde el país de la bandera blanca. Cuando llegue tu momento, simplemente ven con todo lo bueno, lo vivo y lo que brilla. Aunque no te quedes porque no es tu sitio, (eso no importa), pasa por mi casa".

Sé que sólo es cuestión de tiempo. Algún día lo vamos a entender.





Fotografía de Alex Wong

domingo, 18 de septiembre de 2016

Suspendida

Yo ya no estoy aquí.
Yo ya me he ido.
Te habla el eco, la sombra, 
la estela residual del movimiento.

Lo que ves ya no es más yo,
ni lo que escuchas lo acabo de decir.

Me suspendo frente a ti sin ser,
siendo muy lejos,
en alguna parte.

Estás mirándole a los ojos a un fantasma,
medio tú, medio yo, pero ninguno,
que te agradece y se despide y vuela.




 Foto de Steinar La Engeland

sábado, 20 de agosto de 2016

El amor en teoría


El amor, en teoría, no es amor.

El amor que se escribe, no es amor.

El amor que se lee, que se recuerda, 

que se recrea, que se extraña, que se espera;

El amor que emana de las fotografías, que sangran los suspiros, que se sueña;

El amor en la distancia;

El amor en diferido;

El amor de las películas y el de las cartas de amor... no son amor.


El amor se practica. 

El amor está dejándose los cuernos día a día. 

El amor se entrena, se supera, 

se expone, se arriesga. 

Aquí y ahora. 

El amor se enfrenta, se explota, 

se besa, se abraza, se atreve, 

se discute, se pelea. 

El amor se rinde y se desnuda. 

En todas partes y siempre.

El amor se trabaja cuerpo a cuerpo. 

Al amor hay que hacerle el amor desde el campo de batalla y sin coraza.


El amor desde la trinchera sólo es poesía.

El amor en teoría, no es amor.





Fotografía de Florian Klauer