miércoles, 18 de agosto de 2010

Te me escapas


Te me escapas...

Llenas del todo mi cuerpo
(y no es bastante...)

Me faltan manos
para todas las caricias
que te tengo guardadas
desde hace tanto...

Lo que sientes, lo que siento,
todo cabe en una sola mirada,
pero no puede agarrarse con las manos
y guardarse en un bolsillo para siempre.

Porque "siempre" no existe,
porque ni te tengo ni me tienes,
porque te amo (y no es bastante)
te me escapas... y es perfecto.

Sin tiempo,
sin espacio,
sin temores.

Contigo no me falta nada
y no es bastante...
(ni espero que lo sea,
por nosotros).



domingo, 18 de julio de 2010

La orilla


Cómo entender lo que siente un náufrago al ver la playa…

Cómo traducir esa mezcla de incredulidad, ilusión y miedo por lo que encontrará.

Cómo evitar el peligro.

Cómo responder a todas las preguntas saliendo ileso.

Cómo garantizar que es mejor desembarcar que seguir perdido.

Cómo asegurarse de que esa isla no supone más amenaza que la de seguir sin rumbo vagando al antojo del viento.

Cómo adivinar si es o no un espejismo.

Cómo explicar que, a pesar de todo, el náufrago, por su naturaleza, siempre se emociona y salta como un loco hacia la orilla…

sábado, 10 de julio de 2010

La maldita


... y se me escapa una lágrima,
se salta los controles,
burla la vigilancia
la maldita.

Tú, que deberías defenderme,
hacer fuerza con las otras,
resistirte,
me traicionas,
desleal, infiel, ingenua...

Corres con prisa,
rozando apenas mi piel cansada.

Te desgastas a golpe de gravedad,
dejando tras tu huella su recuerdo.

Tú, que eres de mí, vas en su busca,
pero no le encontrarás,
no a quien persigues.

Tú, como ya hice yo primero,
te desgastarás por el camino
hasta dejar de ser quien eres,
kamikace.

Te vas haciendo pequeña
en tu carrera hacia la nada.

Ya vislumbras que se acaba,
pero es tarde,
apenas te queda vida.

Tú, tan temerosa como ciega,
me miras con preguntas empapadas.
No hay respuesta y no lo entiendes.

No siempre las hay, ¿no lo sabías?

Sólo espero, por tu bien, que te deshagas
antes de saber que no valió la pena.

Tú, que antes eras de mí...
no tienes dueño.



lunes, 5 de julio de 2010

Al escondite... (versión ensayo con Anna Savelli al piano)


…13, 14, 15, 16, 17, 18, 19 … ¡y 20!
(Jugamos. Tú te escondes y yo te busco).
A ver, a ver… Puedes estar… ¡en mis zapatos!
Ah, pues no…
Pensemos, pues, dónde caben tus ganas…
¡Ya sé! ¡En mi sombrero!
Ummm... pues tampoco.
¡Tras las cortinas!
Vaya, ¡qué bien lo has hecho esta vez, que no te encuentro!
¡Bajo la almohada! ¡En el hueco de mi axila! ¡En el cesto de la ropa! ¡En el cajón del pan!
Diantres, amado mío, qué escondite debiste descubrir que exhausta me tienes.
Déjame coger aire.
Lista. Allá voy, una vez más.
¡Entre las hojas del catálogo de moda! ¡Tras las manecillas del reloj!
¡En mi memoria! ¡Entre mis dedos!
Me rindo, amor; agotada, sin aliento, revuelta la casa de esquina a esquina.
(Vaya, debí dejarme abierta esta ventana. Con razón se me helaba la ilusión desde hace rato).
Sal, amor. ¡AMOR!
Que yo te espero aquí. Rendida.
¡Amor!
(Caray, qué frío).
Amor...
¡Amor!



lunes, 14 de junio de 2010

De pensarte (Pieza nº 43 de "JIRONES")


Si despiertas más deslucido cada día,
no te tortures más.
Es culpa mía.

De pensarte con ganas de tenerte.
De curarme el dedo del replay.
De imaginarme contigo a cada instante.

De soñarte hasta lograr que no destiñas
De recordarte por luchar contra el olvido.

De pensarte me agoto,
me quedo sin armadura y sin espada,

vulnerable, débil, desvalida,
proclive a que me hieras sin estar.

Por no estar y por pensarte,
te traigo, con cuidado, a mi salón
sin que te enteres.

Poco a poco...
Poro a poro...
Por momentos...

Y allí donde estés
te desluces, asombrado, y se te nota.

Te robo tus colores,
tus sentidos,
el aire que respiras,
tus latidos.

Si despiertas más deslucido esta mañana,
si transparentas,
no busques más razones.

De pensarte,
ya casi estás entero,
brillante, vivo,
en mi salón.


domingo, 13 de junio de 2010

La vieja


Cuando te apareces me transformo.

Me convierto en esa anciana que habla de su infancia con media sonrisa usada y ojos descascarillados, como quien mira al pasado desde un ventanuco enano y ha de forzar la vista para ver.

Ella sabe que la historia es menos cierta
cada vez que la cuenta, más lejana, más líquida, hasta convertirse en irreal.

Sabe que quizá lo que cuenta no fue así ni parecido,
no pasó de esa manera, si es que pasó siquiera.
Sin darse cuenta lo adorna y se lo inventa.
Sin apenas esfuerzo se lo cree
y si se lo pides te lo jura.

Así, cuando te apareces en mis ojos viejos,
cuento una historia que no es la nuestra
y hago oídos sordos a la verdad que me grita sin permiso
que tú no eres aquel...
que yo estoy loca...


viernes, 11 de junio de 2010

Soltando lastre


Peso pesado, toneladas de arena llenaban sus bolsillos clavándola a la tierra.

Imanes que no hacen posible el movimiento.

Viento en dictadura que marcaba su rumbo.

Se escapaba la elección, el derecho a voto con o sin firma. Sólo un guión repetido sin descanso.

Pero aquella mañana cambió su suerte, con la paz del que ni "ha" ni debe, porque apenas tiene nada que perder.

Se deshizo de recuerdos, de los teléfonos sin nombre y de los besos que seguían aún pegados a sus labios, quemando como quemaban.

Soltó lastres, vació sus bolsillos, desató los nudos sin mirarlos, para evitar tentaciones (tardó días).

Sólo quería caminar, probar a girar sobre sí misma, sobre sí... sola...

Pero cuando desató el último nudo sus pies se separaron del suelo lentamente.

Miró atónita la tierra, más lejana cada vez mientras se elevaba sin control.

Agitó los brazos buscando dónde agarrarse, cambiando un miedo por otro...
(ni una rama...)

Alguien la vio dar patadas al aire mientras se alejaba,
como un globo,
volando para perderse

sobre sí misma...
sobre sí... sola

(sin tener dónde agarrarse... ni una rama...)